ERRORES MARCAS

15 ERRORES QUE COMETEN LAS MARCAS y agencias de MARKETING CON LOS INFLUENCERS

Errores de las marcas y agencias de marketing

Hoy te contaré los que para mi son los 15 errores principales que cometen las marcas y las agencias de marketing cuando contratan los servicios de influencers para publicitar sus productos y servicios. Aquí te dejo el post en el que te contaba los 15 errores que comenten los influencers.

Después de 6 años de experiencia en el sector, y de haberlo experimentado en mis carnes, te contaré qué hacen mal estas empresas/negocios (bajo mi opinión, siempre). Aspectos que. pese a que lo ignoren, juegan muy en su contra. No quiero meter a todo el mundo en el mismo saco, pero a nivel general, son patrones que se repiten en el sector.

1 HACER CAMPAÑAS MULTITUDINARIAS EN QUE SE PROMOCIONE EXACTAMENTE LO MISMO DESDE DISTINTOS PERFILES

Cuando empiezas a ver que todos los influencers del mismo nicho están promocionando lo mismo, la acción suele provocar rechazo y el efecto contrario al deseado. Además, muchos de estos influencers comparten público y los seguidores acaban viendo lo mismo en todos los perfiles. Todos sabemos lo que es la publicidad, pero cuando es tan repetitiva y poco natural, cansa.

En la mayoría de los casos, el influencer no sabe que habrá más gente haciendo la misma campaña, y suele enterarse en el momento de publicar o poco antes, Esto genera frustración al verte formar parte de algo «masivo». No especial. Una buena idea sería mandar productos totalmente diferentes y espaciar en el tiempo las campañas.

2 CREAR GUIONES POCO NATURALES Y DEMASIADO PAUTADOS/ESTRICTOS

O lo que en el sector se le suele llamar «briefing», Un guión con las pautas de la campaña publicitaria en el que se especifican las condiciones de la acción. Hasta aquí todo lógico y necesario. En muchas ocasiones pero, llegan a ser tan, tan pautados que no dejan lugar a la naturalidad del influencer. Ni a su forma de hablar o trabajar. Esto se traduce en una campaña al estilo «anuncio de la tv» que, obviamente en redes sociales no funciona. La culpa de que la campaña no haya funcionado acaba recayendo en el influencer, ¡eso está claro!

3 NO RESPETAR LA ESENCIA DEL INFLUENCER

Uno de los mayores atributos de cualquier influencer es su individualidad, su forma única de hacer las cosas. Querer pasar por un filtro esa individualidad y naturalidad para convertirlo en un «producto a medida» que dice y habla como la marca quiere, destroza el pilar en que se basa toda comunidad en redes sociales: la confianza. Poder decir las cosas y presentarlas libremente es siempre un acierto. Establecer unas pautas básicas y desde ahí, dejar libertad creativa al influencer, que es quien conoce a su comunidad mejor que nadie.

4 NO ESPECIFICAR ABSOLUTAMENTE NADA

Justo al otro extremo del punto anterior, nos encontramos con las marcas que no especifican absolutamente nada. Todo parece ir bien hasta que…: piden más cosas a última hora, piden cambios que no se habían indicado cuando el contenido ya está hecho, generan códigos de descuento que están mal, idas y venidas de correos interminables por no dejarlo claro desde el primer momento, etc. En general, marear la perdiz por falta de profesionalidad. Hacer repetir contenido por cosas que no se indicaron desde un primer momento.

Consejo: pacta un número máximo de revisiones del contenido. La primera vez puede ser tu culpa, la segunda…no cuela.

5 DAR POR SENTADO QUE NO SE COBRA Y REGATEAR

Es posible que los perfiles de microinfluencers trabajen a cambio de producto, pero a partir de ciertos números, los influencers cobramos. Porque llevar una comunidad de forma profesional y gestionarla de forma correcta, implica gran cantidad de tiempo. Antes de contactar, mejor indaga sobre las tarifas aproximadas de un influencer con «x» seguidores. Es tan fácil como hacer la consulta en google y nos aparecerán tarifas estimadas. Así, si no estamos dispuestos a invertir nuestro dinero en publicidad, no perdemos el tiempo ni se lo hacemos perder al influencer.

Por otro lado, y esto suelen hacerlo las agencias de marketing para estrujar el presupuesto al máximo, regatear tarifas es de lo más feo . Como si se tratara de una venta de wallapop. Se venden falsas promesas de colaboraciones a largo plazo, o que la marca quiere ver cómo funciona el influencer y luego pagará en futuras campañas… Todo camamas para que se trabaje gratis o a cambio de mucho menos. No te dejes manipular.

Se juega con la inexpereincia de los influencers con campañas que nunca llegarán. Alerta a las típicas frases de » somos una empresa pequeñita que acabamos de empezar», » soy una pequeña emprendedora «la marca tiene muy poco presu»… se avecina un regateo en toda regla o un «trabaja gratis». No te olvides que tú también eres un pequeño emprendedor y tienes que pagar tus autónomos, hipoteca, coche, colegios, etc. NO MÁS TRABAJAR GRATIS.

6. UTILIZAR EL CONTENIDO DEL INFLUENCER SIN PERMISO Y SIN TENER EL COPYRIGHT

Que sorpresa cuando descubres que cierta «gran marca» ha usado tu contenido para sus campañas de publicidad o ha usado tus fotos en su web, su newsletter, en la TV… Los derechos de autor para modificar, rectificar y usar libremente tu contenido se pagan aparte. No están incluidos en el precio de una acción publicitaria concreta.

Hay que vigilar mucho los contratos que se firman, dejar claro desde un principio que las tarifas no incluyen derechos de autor y que el contenido es única y exclusivamente para una campaña concreta.

También debemos vigilar mucho con los comentarios de estas grandes marcas en el pie de las fotos en instagram en las que nos invitan a contestar con un «#» para que puedan compartir la foto en sus perfiles. Si leemos sus políticas de privacidad nos daríamos cuenta que hemos vendido el alma al diablo. Si un marca quiere compartir contenido en instagram, solo necesita repostear con mención y etiqueta. Todo lo que implique más permisos, necesita ser aceptado. En el momento que aceptamos estamos cediendo derechos de imagen.

7.NO ETIQUETAR O DAR CRÉDITO

Una de las cosas más feas que se puede hacer, es repostear contenido de alguien sin mencionar ni etiquetar. Una vez más, estamos vulnerando los derechos de autor. No sirve la excusa de que se encontró el contenido en Pinterest, o que se les pasó. Es fundamental pedir primero permiso, y en el caso de tener ok, etiquetemos correctamente a la persona y mencionemos claramente en comentarios que es su foto.

Quedas como un señor, tienes al influencer contento y nos evitamos cualquier problema. Pensemos que siempre hay alguien lo va a ver y el influencer se acabará enterando. Si desconocemos la autoría, mejor abstenerse de usar la foto.

Y siempre las dos cosas. No vale solo etiquetar o solo mencionar. La etiqueta sirve para que el influencer lo vea en el caso que en el momento de publicar se le pase de largo, y la mención para que las personas que lo vean tengan claro de quién se trata y si lo consideran oportuno, también la sigan.

8. HACER LA PELOTA MIENTRAS NO COBRAN Y DESPUÉS…

Esta es una de las cosas que se aprenden a base de palos en redes sociales y que nunca se cuentan. Muchas marcas que venden productos o servicios relacionados con tu nicho, intentarán acercarse amablemente y entablar amistad para que (primero) les compres y les hagas fotos bonitas.

Posteriormente te harán quizás algún descuentito para que sigas comprándoles y haciéndoles fotos bonitas (porque eres un perfil pequeñito, pero con talento) y finalmente quizás te envíen algún producto a cambio de tus fotos.

Durante todo este tiempo la relación será cordial, de apoyo mutuo y serán partícipes de tu crecimiento mientras venden gracias a tu trabajo (gratis). Peeeeeeeeeeeeeero! Y siempre hay un pero, en el momento que por fin, ves que puedes cobrar por tu trabajo, estas empresas/comercios desaparecen del mapa. Literalmente. En busca de otros microinfluencers de los que puedan sacar publicidad.

Así que, ojito con esos perfiles «sanguijuela» que solo quieren aprovecharse mientras puedan.

9. MANDAR PRODUCTOS SIN AVISAR

Y jugar con el sentimiento de culpa del influencer por haber recibido algo (que no se ha pactado) y no mostrarlo «ni que sea en un stories». El truco de los «sendings»: mandar, mandar y mandar, y esperar que alguna alma caritativa publique. O se sienta en la obligación porque en otra ocasión se ha trabajado con la marca.

Los ya famosos correos con el típico «mandamos totalmente gratis…a cambio de…». Si es totalmente gratis, no es a cambio de nada ¿no?.

¿O es que le mandas una caja de bombones a tu mecánico para que totalmente «gratis» te haga la revisión del vehículo? Y el mecánico, que de normal te cobra 200 eur por la revisión, te cobrará a ti una caja de bombones. No nos olvidemos del valor de nuestro trabajo y el coste de tiempo invertido. Hay que valorarse a uno mismo por encima de todo. Sino, sientas precedentes.

10. PAGAR TARDE Y MAL

Como si ya no fueran suficientemente abusivos muchos de los contratos con agencias de marketing (en las que prácticamente firmas tu sentencia de muerte), los plazos de pago suelen ser a 30, 60 o hasta 90 días. Vamos, como si fueras un proveedor de Mercadona, Carrefour o Zara.

En muchas ocasiones la forma de pago es un dato que se obvia en el proceso de negociación y que no te encuentras hasta que te presentan el contrato para firmar. Cuando ya has aceptado el trabajo, recibido el producto o incluso presentado el contenido.

Lo más curioso del caso, es que pasados esos 60-90 días, es posible que aún tengas que ir detrás de esa agencia para cobrar, y enfundarte el traje de cobrador del frac. La excusa más buena hasta la fecha es » que la marca aún no les ha pagado a ellos». Cuando en realidad con quien tu firmas el contrato es con la agencia, y es totalmente independiente a que ellos hayan cobrado o no.

Siento mucho decirlo pero en este aspecto las agencias nacionales se llevan la palma.

11. PEDIR PEDIR PEDIR

Que por pedir no quede! Esas propuestas que llegan en las que se pide el oro y el moro: mil stories, sorteo, post ig, reels y todo a cambio de…láminas por valor de…»X». O esas en las que el cliente es misterioso y no se puede revelar su identidad pero en cambio si se exigen mil estadísticas, insights y números de los últimos 2 años. (para no volver a saber nada nunca más de esa propuesta).

No nos olvidemos que antes de facilitar datos tenemos derecho a conocer más detalles de las campañas, cliente, presupuesto, si más personas realizarán la campaña a la vez….Como parte interesada, también podemos exigir información y datos. Y no debemos facilitar nuestro media kit a la primera de cambio, pues hay mucho «espía» que aunque no está dispuesto a pagar por tu trabajo, sí quiere chafardear tus tarifas.

12. RECTIFICACIONES , CAMBIOS NO PACTADOS Y CONTENIDO ADICIONAL

Y este va muy vinculado al de no especificar absolutamente nada desde un buen principio. Porque una cosa es que te lo hayan especificado y tu no lo hayas hecho mal, o lo hayas olvidado, y otra cosa es no indicarlo y después exigirlo a posteriori cuando el contenido ya está hecho.

Es habitual que las agencias pidan el contenido con anterioridad para que el cliente de el ok, pero vigila mucho qué es lo que se había hablado/pactado/firmado y deja claro que a partir de «x» modificaciones no pactadas, se cobrará un plus.

Es habitual también que bajo la excusa de que una campaña que no ha funcionado del todo bien se intente «convencer» al influencer de generar más contenido gratuito para compensar. Indica siempre que cualquier material extra, es aparte y se cobrará.

13. NO CONTAR CON LA OPINIÓN O EL CONSEJO DE LA DEL INFLUENCER

Como decía antes, nadie mejor que el influencer conoce a su comunidad. Sabe qué les gusta, cómo les gusta y de la forma que les gusta que el contenido se presente. Es entendible que las campañas se diseñen a nivel global, pero es precisamente el toque personal y el enfoque del influencer que puede hacer funcionar o no la campaña. Pocas veces se escucha la opinión o los consejos y se sigue con ese guión cerrado.

14. OFRECER CAMPAÑAS SIN CONOCER EL INFLUENCER Y SU ESTILO

Sin plantearse por un momento si el producto encaja o es el perfil más adecuado para promocionar ese producto. Parece que existe el filtro por ejemplo de : «influencers de más de 100K de lo que sea «. Independientemente de su nicho, filosofía de vida y valores. ( al menos yo los tengo muy claros y creo que así lo transmito).

Todos los días recibo propuestas (de agencias o de pequeños emprendedores) de productos que no encajan para nada conmigo. Ni por filosofía, ni por materiales, colores o por el producto en sí. Busquemos primero un poco de información sobre el influencer en cuestión. No ofrezcamos una campaña de cochecitos cuando sus hijas tienen 6 y 8 años!

Por mucho que nos guste un perfil, si lo que estamos vendiendo no es su estilo para nada, mejor enfocarnos a otra persona. Después vienen las ofensas porque nos rechazan.

15. ATACAR POR DM O TELÉFONO

A cierto nivel de profesionalidad, el influencer dispone de email al que poder mandar propuestas (serias) así que evitemos el típico: «¿quieres colaborar?» » ¿te mando esto que hago y me promocionas?» » ¿te regalo esto y me haces difusión?» » ¿me sigues en mi nueva cuenta?'» Dejemos de hacer spam y enviemos mail con presentación como Dios manda, propuesta de lo que queremos y presupuesto disponible.

Algo que a veces se suele pedir, es hablar y negociar por teléfono. No te lo recomiendo. Te pillarán con las defensas bajas y puedes aceptar algo sin pensarlo y luego arrepentirte. Mi recomendación es que negocies siempre por escrito. Que quede todo por escrito y tengas tiempo de meditar tu respuesta. Pide contratos con anterioridad y repásalos detenidamente. Y si no estás de acuerdo en algún punto, no dudes en pedir que se modifique o elimine.

Conclusión…

Y aunque seguramente me dejo alguno más, cierro lista por hoy! Y a ti, ¿se te ocurre alguno más?¿en que situaciones te has encontrado?

Pensemos siempre que en cualquier relación laboral, las dos partes tienen que salir ganando. No cuesta mucho hacer las cosas bien, dejar las cosas claras desde un principio y no aprovecharse ni del tiempo ni de la buena voluntad de la gente. Por supuesto, he trabajado con muchísimas marcas, agencias y pequeños emprendedores muy profesionales y serios. De hecho, cuando ves que repito, ¡es por algo !

Hasta la próxima,

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